EL REGATEO
Es tan antiguo como la misma historia. Nació en el mismo momento en que hubo un producto que vender y alguien interesado en comprar. Y aunque se asocia con países poco desarrollados se practica en mayor o menor medida en todo el mundo siempre que el precio del tiempo dedicado al regateo sea menor que la ganancia de la venta. Por este motivo esta manera de vender y comprar está en recesión y, cada vez más, se reserva a los productos de más valor.
Hay que plantearse el regateo como lo que es: un juego con reglas conocidas no escritas y, como todo juego, sólo se debe practicar para entretenerse y divertirse. No se disfruta si se piensa de antemano que “nos van a robar”. No lo piensas cuando compras un producto a un precio marcado y después, en otra tienda, lo encuentras más barato o lo venden en las rebajas a mitad del precio. Tampoco lo piensas cuando regateas la compraventa de un piso o de un coche.
El regateo es, ante todo, tiempo, paciencia, creatividad, diplomacia, sangre fría y mucho teatro. Hay que saber disimular, poner cara de aburrimiento, indecisión o asombro. Y por supuesto, que no se te note ansioso, interesado o desesperado por el producto.
Antes de entrar en materia ten en cuenta que:
- El tiempo que le debes dedicar al regateo de un producto debe ser proporcional al valor del mismo. A más valor planifica más tiempo.
- Dosifica tus compras. No lo dejes todo para el último momento. Te entrarán las prisas de “última hora”, jugarás con desventaja y acabarás cansado y enfadado.
- Si te espera una larga jornada de compras empieza con los productos más valiosos. El cansancio psíquico juega en tu contra.
- No te asustes por el precio que te pidan de partida. No tiene lógica ni se fija con criterio. Depende de la predisposición del vendedor, del día de la semana, de las ventas previas que hayan realizado, ….
- No existe una proporción fija entre el precio de partida y el que se puede alcanzar durante la negociación. Cada vendedor y sus circunstancias es un mundo.
- Evita, si puedes, comprar productos caros (alfombras, antigüedades, joyas, coral, etc..) si no entiendes. El riesgo de que te den “gato por liebre” es muy elevado.
- El vendedor, por lo general, es el único que conoce el precio del producto, luego siempre juega con ventaja y siempre gana.
- No preguntes el precio de un producto si no deseas comprar nada.
- Durante el proceso de negociación el vendedor mostrará con frecuencia su enfado o indignación ante nuestras ofertas. No perdamos la compostura pues es puro teatro.
Y cuando decidas empezar el juego no olvides que:
- Antes de preguntar cuanto cuesta tienes que marcarte una meta (precio) razonable y si la consigues has triunfado. Después no le des más vueltas.
- No comiences el regateo preguntando por el precio del producto que quieres comprar. Primero muestra tu interés (que se te note) por otro objeto y después, como el que no quiere la cosa, entra en materia con lo que realmente te interesa.
- El primer precio lo debe marcar siempre el vendedor a no ser que conozcamos previamente el precio de venta. Entonces, y solo entonces, nosotros debemos poner sobre la mesa el primer precio.
- Cuando pongas sobre la mesa tu primer precio tira alto. Tienes que dejar al vendedor un ancho margen de negociación.
- Si al final del regateo el vendedor acepta tu precio no des marcha atrás. A su entender habrás roto un compromiso y su enfado puede ser monumental.
Y si al final del proceso no se llega a un acuerdo rechaza educadamente el producto y despídete cordialmente.